Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamientos. Mostrar todas las entradas

28 de junio de 2011

Waste of space.

Y de tiempo.

Mentira, sólo de vez en cuando y en tu mente. En tu mente, ¿verdad? Porque todo es fruto de tu mente paranoica y auto destructiva.
Quizás no. Pero no te puedes meter en su mente ni manipular sus sentimientos. Ni quieres. Si te quieren es por ti, no por manipulaciones.
Aprende. Aprende de una vez. No es "o comes o te comen", es "aprende a vivir feliz dando lo que cada persona merece". Siempre das demasiado y al final te vacías. Aprende a medir.

Tal vez te da miedo darte cuenta de que quienes pensabas que merecían mucho no merecen nada.

26 de junio de 2011

Era una vida de verdad, sin edulcorantes y sin disfraces, sin engaños.
Quizás es por eso por lo que acabó tan rápido como empezó.

O tal vez fueron los pequeños engaños tejidos a su alrededor, mentiras que no importan nada, muchas nadas que forman un todo. Y el columpio de ignorancia se derrumbó, la realidad aplastó su confianza y su conciencia huyó de nuevo.

A parajes remotos, sin miedo, donde es todo mucho más fácil.

Pero el paso del tiempo y la incapacidad de olvidar pesan demasiado como para dejarlo todo atrás. Arrastrar los recuerdos mientras deambulas de un lado a otro tratando de no dejar huella y que no te dejen cicatriz.
Imposibles.
Sueños.

6 de febrero de 2011

But who's gonna save you, little girl?

Las relaciones son heridas en la piel. Hay quienes tratan de cicatrizarlas lo antes posible, para así evitar el dolor. Hay otros que la dejan al aire, sin tirita y sin betadine de por medio, para que siga el curso natural, permitiendo que los glóbulos blancos creen una fuerte costra y dejando que el tiempo deshaga todo, con una pequeña cicatriz apenas visible, de las que cuando rozas tan sólo produce cosquilleo, como muestra de su anterior existencia. Y, hay otros, que cada vez que ven un pequeño raspón, un pellejo fuera de lugar, tiran de la piel y rascan en la herida para sentir. Para que dure, penetrando en su ser hasta ser capaces de desangrarse. Por un simple roce. Las heridas son tan profundas que ni sanan, tanto que no cicatrizan en su totalidad, dejando una cicatriz informe y larga, que escuece y duele cada vez que la tocas, que te recuerda todo el proceso hasta llegar a ese punto, que te hace lamentarte de haberlo hecho, ya que te ha dejado marcada de por vida.

Por eso me da miedo. Cada vez que me ilusiono y arranco mi propia piel por una causa vacía.
Pero... es que, si no, ¿de qué sirve? Si no te dejas la piel, ¿para qué? Porque ya he tenido una herida de las que cierras a la fuerza. Y no me gusta. No me gusta porque duele aún más que cuando fuerzas a que esté.

¿Y los demás? ¿Y tú?

Creo que desvarío.
And maybe this is worthless. Because I'm nothing to you. And stupid, by the way.
Perhaps it's me the worthless one.

16 de enero de 2011

Recompongo los pedazos y los vuelvo a colocar, posiciones diferentes para lograr nuevas formas, nuevos puntos de vista; retuerzo y amaso, el tiempo invertido me quema y me frustra no saber llegar a ninguna parte, rompo de nuevo y empiezo otra vez, me fuerzo y asfixio las horas, obligo al reloj a ajustarse a mi vida, obligo a la cama a no cicatrizar en mi piel, a mis párpados a no recordar las pestañas contrarias, a mi mente a no vagar por tierras oníricas lejanas, me desgasto adrede para lograr un ideal, ¿acaso no lo alcance? Mas no importa, es el ahínco con que lo intenté lo que interesa.

Supuestamente.


20 de diciembre de 2010

Actualidad deshonrosa/divagaciones varias.

Al igual que no puedo escuchar una canción que amo sin cantarla, no puedo escribir algo sin sentirlo.
Llevo 13 días de "progreso", con lo que no pretendía sentir, si no analizarme de forma objetiva o ser capaz de... más bien controlar mis pensamientos, o dejar las estelas de éstos al finalizar el día.
HAce tiempo que no escribo por arte, si es que acaso lo tuve alguna vez, hace tiempo que no quiero, ni siquiera sé si lo he hecho alguna vez. Sé que el mundo incluye tragedias mucho más intensas e importantes que la mía, o lo que para mí es mi propia tragedia. Pero es que llevo tanto tiempo sintiendo culpabilidad por cosas que ni siquiera puedo ni podré abarcar sola en toda mi vida, que... no puedo. Estoy tratando de controlar mis sensaciones. El agobio, la angustia, la culpabilidad punzante, el cansancio, la frustración y la impotencia. Estoy tratando de acercar mi horizonte y hacer mis miras más pequeñas, tratando de conformarme con mi mediocridad, no desanimarme con la visión de futuro que se me presenta, pero... ¿cómo voy a poder, cuando el presente está así?
Los valores están cada día más difusos y los límites apenas visibles. El gobierno es una burla, un chiste que lleva siglos impuesto, por la propia estupidez y maleabilidad del pueblo, que se empeña en pelearse entre sí en vez de encararse con quienes tienen el poder. Se hace oídos sordos a las peticiones racionales de la gente, se coloca a peleles en carteras que ni siquiera dominan, se sonríe y se es hipócrita desde el principio prometiendo imposibles y cumpliendo en negativo.
Me da asco.
Me apena decirlo, pero me da asco este país. Y me preguntan, ¿qué haces tu por tu país para sentirte orgullosa de él?
¿Qué puedo hacer cuando las libertades cada vez están más coartadas? El sistema educativo es una sátira y los estudiantes... en fin. Que conste que yo soy estudiante, pero si cada vez piden menos y enseñan la mitad de lo que piden (generalizo, he conocido y conozco profesores que son ejemplos dignos de la vocación por la enseñanza), dan más facilidades y... en fin. Más facilidades para aprobar, que conste, no para aprender ni saber pensar, eso es un peligro, según parece.

Considero que enseñar tiene que ser pura vocación. Si no, no lo hagas. No arruines la educación de cerebros en formación con un mal sistema docente. Por eso jamás seré profesora. Me da igual que la carrera que vaya a estudiar tenga pocas salidas más que ésa, no quiero serlo. He sufrido en mis propias carnes cómo un profesor no sabía dar clase y no podría cargar con el peso de conciencia si lo fuese para otra persona. Poco me importa que pertenezcas a un elemento del Estado, que seas funcionario, que sea un puesto estable con sueldo asegurado y vacaciones. Me da igual, y, seguramente diréis: "Ya me lo dirás cuando madures, niñata", o "Cuando estés necesitada vuelves y me lo dices". Me niego. A no ser que mi paciencia incremente, que soporte a los niños, que mi pánico a hablar en público y mi alergia a las tizas se vaya, NO, no seré profesora.
Ah, y no, no soy una estudiante modelo ni mucho menos. Sólo hay que ver el "bonito" año que estoy repitiendo. Simplemente me gustaría irme del instituto con la sensación de que he aprendido algo, algo que vaya a servirme de verdad en la vida, no haber pasado 6 ó 7 años en un recinto en lo que lo único que pretendían era tener controlados a unos adolescentes durante 6 horas, sin que puedan salir (para no molestar) y haciendo que memoricen y vomiten después en los exámenes, sin enseñar ni permitir que procesen la información.
Es la experiencia que me llevo.

Y por desgracia, se está trasladando a las universidades. Tenemos una mano en el hombro de forma constante, dejadnos crecer y darnos las hostias solos, aprender, ser adultos útiles, coño.

Así, ni personas de 40 años que se creen con las facultades suficientes para exigir respeto son adultos. Tan sólo unos niñatos más, bastante más arrugados y con la mente más desgastada, pero con el ego y la billetera más llena.

¿Y a qué viene todo esto?
A que quería ser capaz de escribir un texto bonito, de ésos que tienen palabras como "algodón", "gato", "dulce", "nube", etc., de ésos despreocupados, que hace siglos que no soy capaz de escribir.
Y termino hablando de cosas que se supone que no deberían preocuparme porque soy demasiado joven, demasiado ignorante, demasiado inexperta, o inconsciente, y no son de mi incumbencia.

Pero se olvidan, señores, que soy parte del futuro. Y que las generaciones que vienen por debajo dan bastante más lástima todavía.
Después pretenden que no me preocupe, que no me agobie y que no me angustie.

JA.

L. Vilda

12 de diciembre de 2010

¿Desde cuándo se considera que no querer a alguien es ser mala persona? Tratar de forjar un camino propio, dejar a las personas que no queremos atrás, ¿es eso malo?
Porque entonces soy la peor persona del mundo, pero con mucho gusto.

7 de diciembre de 2010

La vida es sueño, pero yo nunca recuerdo la noche anterior, prácticamente nada de lo que hago, lo cual, más allá de ser un defecto, se convierte en una gran virtud: imposibilidad de ser buena mentirosa y, por pereza inherente a mi propia persona, sinceridad casi obligada; aunque lo que en principio se presume como un don se ve ligado a malentendidos por la concepción hipócrita que subyace en la mentalidad de la gente, además del exceso de sensibilidad y la actitud defensiva, constantes en cada ser humano que conozco.

Amarse un poco más, sentir un poco menos y pensar menos en los demás es lo que hace falta.
Hasta aquí mi alegato.

L.Vilda.

5 de diciembre de 2010

Voy a romper las ventanas.

Oportunidades que se dan, se repiten, se copian y pegan como en un ctrl c + ctrl v infinito. Hechos que demuestran que nuestro sistema sanguíneo cada vez se asemeja más a un cableado robótico que a la razón principal de nuestra existencia. ¿Y en las mentes? En las mentes el cansancio y el vacío emocional se abren paso a base de desgarrar las esperanzas más profundas y las emociones más escondidas, para dar camino a una carestía de importancia de todo. Ya nada importa; sólo cuando hieren de forma permanente y grave nuestros sentimientos es cuando nos quejamos o sentimos, siquiera. Es un ciclo infinito, pero la pérdida de la humanidad característica de las personas es una recta sin posibilidad de vuelta atrás.

Día 9: En el que me confirmo como nueva militante en el ejército de metal.

12 de septiembre de 2010

Miro la cama revuelta y de frente a mis miedos. Desde mi nueva perspectiva los he visto, resguardándose en escondrijos. Y si vuelvo a cambiar mi punto de vista, soy consciente de que descubriré otros tantos. De esta forma en un ciclo infinito. De tanto posicionarme en sitios distintos acabaré mareada y en el suelo, desde donde solo alcanzaré con la mirada a un represivo techo de pintura, yeso, ladrillo y cemento. Por lo menos allí no hay posibilidad de sombras que oculten nuevos (o antiguos) temores, pero andar cabeza arriba no es muy seguro, corriendo el riesgo de tropezar con alguna realidad perdida y comerse un suelo de desengaños. Optaré por evadirme, lo suficiente como para percibir que temo pero seguir adelante sin parar mis ojos (frenadas que dejan legañas en el asfalto) sobre aquellos pequeños monstruos que quieran atacarme. De la forma que sea.

1 de septiembre de 2010

Rompió la pared acartonada de su habitación y extendió sus alas más allá de su jaula, tomando impulso para lanzarse al terrorífico, y aun así emocionante, mundo exterior. Inhaló el oxígeno de la libertad y subió, notando los músculos estirándose y aplastándose entre la piel y los huesos. Le gustaba esa sensación, sabiéndose forzada, ya que jamás había flotado en las corrientes de aire antes, pero allí estaba, atravesando aterida esas nubes grises. Cerraba los ojos y se dejaba llevar, notaba el viento mesando sus cabellos, en todas direcciones. De repente abrió los ojos y miró hacia abajo. Aquellos diminutos humanos, aquellas minúsculas luces moviéndose con esas insignificantes personas dentro, aquellos gigantes de hierro, cristal y hormigón, esas eternas montañas y esos océanos, mares, lagos, ríos, que seguirían por siempre un mismo curso. ¿Qué importaba ella entre esa fauna de carne y cemento? Era solo una más, sólo una más.
Sin embargo, esa presión en el pecho, la imposibilidad de respirar... cerró los ojos y las alas, dejándose caer, para llegar al lugar al que siempre había pertenecido y odiado. Su hogar. Su hogar.

4 de julio de 2010

Si las paredes hablasen, contarían historias de cambio, contarían como retumbaron con música y cómo soportaron (o fueron soportadas) espaldas de gente llorando. Cómo aguantaron impasibles puñetazos de rabia o frustración, o ambas emociones. Narrarían encuentros amorosos a empujones contra ellas, dirían el número de golpes que dio el cabecero en ella y mostrarían con pudor la cicatriz que les dejó.
Si las paredes de mi casa hablaran contarían una historia de frustración y soledad auto impuesta. Contarían las horas pasadas sobre la cama, sola, escuchando música con los ojos cerrados. El número de veces que arranqué y volví a poner posters en ellas. Seguramente cotillearían sobre mis conversaciones en voz alta conmigo misma o con ésa del espejo, que no soy yo. Contarían cuántas veces cambio de postura al escribir. Hablarían de desorden, de resignación. Contarían cómo, cuando la tristeza o ellas se me tiran encima, empiezo a dibujar, donde sea, o completo el mural del armario. Chivarían todos los suspiros exhalados por amores frustrados, o lo que entonces creía que era el amor, la canción que en público niego y reniego escuchar pero que, calladas y obligadas, han tenido que escuchar centenares de veces. Describirían cómo, cuando creo que nadie me ve, las recorro con el dedo mientras ando, para memorizar su textura.

Lo cierto es que es lo que yo diría, pues mis paredes ni sienten, ni ven y, mucho menos, hablan.
Afortunadamente.
Porque se describiría en una palabra: soledad. En mi propia casa, con mi propia familia.

3 de julio de 2010

Confusión/indecisión/CAOS

Me espera otra noche de insomnio, escuchando música, reprochándome todo lo hecho y lo que haré, porque seguramente vuelva a errar. Realmente hay veces que lo único a lo que aspiro es a huir, extender estas alas imaginarias pero que siento, y que me agobian al presionar contra las paredes y no poder salir. Sin embargo, al mismo tiempo que esta asfixia me inunda, aterrorizada me hallo ante el mundo exterior, ante la incertidumbre de si sabré mantener el vuelo o caeré por mi propio peso.
Ni siquiera sé si será suficiente el ansia que tengo que escapar de este agujero, de todo el mundo que me rodea y comenzar de nuevo, no sé si será suficiente para dejar atrás el miedo. Quizás es este mismo agujero y estos problemas los que me mantienen viva, los que no impiden que me hunda en la mugre pero que me mantienen a ras del suelo.
¿A qué he de aspirar? ¿Quedarme en este estado? ¿Romper con todo y huir?

No lo sé, no lo sé, hacía demasiado que no pensaba en mí, en mis intereses. Mis intereses, ¿se puede saber cuáles son? Ni yo misma lo sé y parece que absolutamente todo el mundo que no sea mi propia persona lo sepa, quizás es que soy lo más ignorante que existe para no ser capaz de saber qué es lo que me conviene para labrar mi propio futuro.
Porque al final solo quedo yo, primera persona de singular. Solo yo.
No depender de nadie, no depender de nadie. El caso es que siempre he sido independiente. SIEMPRE.
¿Qué ha cambiado y no he sido capaz de ver? Heme aquí, ciega ante todo. ¿Ciega o cegada?
No lo sé, no.lo.sé, nolosé.

Decálogos en papeles mojados.


Decálogo del estudiante:

1. Nunca copiar, solo consultar pequeñas dudas.
2. Abolir los libros de texto, restaurar el autodidactismo.
3. Aprender volando con Saramago, Galdós y Benedetti.
4. Apostar por el diálogo de besugos cuando nos quedemos sin posibilidad de argumentar.
5. Calificar a la persona por el seso y no por lo que esté impuesto en un simple papel.
6. Dejar libre albedrío para huir de la rutina y escapar del terror de la reclusión.
7. Restaurar todos los valores predeterminados y reinventar el código binario.
8. Número infinito: volver a leer.
9. Promover la desaparición del lenguaje y la instauración del sms como el propio de la R.A.E.
10. Considerar todo lo anterior las nuevas leyes de la anarquía, de la revolución cuadriculada, de la educación maleducada.

This world is ours.

Llueve.
Sobre mojado.
Enormes gotas de recuerdos.
Fragmentos de mi memoria gastada.
De la tarde en la que me bebí tu aliento.
Llueve.
Mi alma se inunda.
Se me derrama el pecho.
Alzo los brazos al cielo.
¿Por qué no para de llover?
Grito en silencio, para acallar la voz de tu infierno.
Del nuestro.
Mi soledad - tu soledad
Ya no somos nosotros y jamás lo seremos.
Por favor.
Achica el agua de mi cuerpo.
Cúbreme de presente y no de pasado.
Cúrame a besos la ausencia.
Dime te quieros en braille.
Hazme notar tu presencia.
Tirito.
Abrázame, quítame frío.
Desabróchame el abrigo y haz de tu cuerpo uno nuevo.
Hagamos la fusión perfecta.
Seamos armonía en compases.
Combinación de colores sublime.
Déjame penetrar en tu cuerpo.
Cada paso, será nuestro.
Cada suspiro, será nuestro.
Cada noche, será nuestra.

Que tú/yo/adiós

Que dice que no quiere y que ya no tiene ganas. Que prefiere soledad a una vida entre rejas, que él te pide flores y tu le das ramas secas. Que le quitas, que le robas, ¡que le agotas! el tiempo, las ganas y el sentimiento, que mereciste el cielo y ahora mereces infierno. Que antes eras volcán ardiente y ahora frío témpano.
Que prefiere una botella a tocar tu cuerpo, porque al menos incluye el -ella y tu ansías que pase el tiempo. Que tu... ¡que tu la mataste! ¡La mataste! A la niña de sus ojos, su musa incesante, su bailarina de hielo. Que prefiere una vida aferrado a la silueta de su recuerdo que a tus caderas de olvido.
Que la quiere, ¡que te odia! Que se arrepiente de tus besos y sus actos. Que la revivas ¡por favor! Que si no, la muerte será un dulce descanso en sus brazos.

Me gustaba inventarte...


Me gustaba inventarte. Pensar que no eras real y crearte de la nada. Inventarte en palabras, sonrisas, gestos. Imaginarte.

Eras delicioso en ese rincón de mi mente. Creaba un lugar acogedor para nosotros dos. En mi hogar no se escuchaba el tic-tac del reloj, no había tiempo, porque el tiempo era infinito en nosotros dos. Congelados en el espacio, data tópica: mi corazón, cronológica: el momento en que me besaste por primera vez.
En nuestro rincón siempre había una tonalidad gris y un olor a tierra mojada que lo inundaba todo, de forma suave y agradable, haciéndome sentir libre.


Hasta que mi burbuja se rompió.


Comenzó a diluviar y mi universo se inundó. Opresor contra mi pecho, mi corazón exigía liberarse de su cárcel. Esa cárcel que suponía tu abrazo.
Era doloroso, pero por primera vez sentía algo real. Por primera vez sentía.
Confundida, interrogaba a mis sentidos por qué rechazaban esas caricias. Mis nervios contestaban que ya no le ponían los pelos de punta, sino que les daban calambres. Preguntaba a mis sentimientos y su repuesta era "ya no".

Ya no era lo mismo. Necesitaba otra cosa. Algo real que no fuese mero producto de mi imaginación.

Me gustaba inventarte... hasta que descubrí que te deformaba y creaba a otra persona.

El cuaderno rojo
en el que vivimos vidas paralelas...

Éramos de nuevo Fausto y Mefistófeles, quienes, danzando su macabro baile, empujan a los humanos a la desesperación. Una orgía de cuerpos a nuestro alrededor, el hedor del sudor y la sangre, la suciedad pululando... todo nuestra amada obra: putrefacta y destructiva. Al fin y al cabo, ellos también se amaban.Tú, mi Fausto ansioso de una nueva vida, yo, un diablo que te condenaba a la eternidad. Sumidos en nuestro vals maldito, ávidos el uno del otro, sedientos.

Una mano sucia alcanza mi tobillo, entorpece nuestra danza. La magia se acaba, tu ya no eres Fausto ni yo el Anticristo. Mi maldad sigue incrustada, adiós a la vida del que paró esta farsa, adiós a la mía propia. Ojos en mi cuerpo, fijos. ¿Por qué? Solo hago lo que quiero, no hay amenaza en ello.
¿Qué esperaban? Adoran a un ente maldito y oscuro, deseaban su propia destrucción. Desesperados, sacaban de su cuerpo la tristeza y, en su trance devoto, me entregaban su ser. Pero lo que fue ya no es, todas esas vidas que cobré no fueron y sigo siendo la misma patética humana de siempre, como todos los demás.

¿Qué esperaba? ¿Qué esperaba?

Ansiaba una respuesta a mi propia existencia.¿Acaso tengo que conformarme con la idea de un dios? Demasiado fácil, una droga para masas.

¡Qué animal eres!

Solo somos humanos, pedazos de carne, hueso y sangre que pululan por el mundo, cambiándolo todo, creyéndose dioses, cuando la realidad es que somos desechos, al apagarse nuestro último latido. Al fin y al cabo, descendemos de animales, lo llevamos dentro. Siempre hay alguien que grita: "¡Qué animal eres!", "pero ¿qué haces, animal?", "¡serás burro!" y los graciosos "que mono". Sí, mírame, soy un primate dedicado de forma exclusiva a la recolección de piojos y pulgas, ¿quieres amor?
Qué irónico. Te digo esto riéndome y me miras con cara de abubilla. ¿Qué, te molestan tus orígenes? Ah, no, preferías seguir pensando que provienes de la costilla de Adán. Anda que, ya te vale, mira que arrancarle una costilla al pobre hombre... Que no, señores, lo religioso aquí solo puede ser tomado de una forma: a broma. ¿Tengo que creer que un ente todopoderoso lo ha creado todo en siete días? Más aún, el domingo descansó. Merecido se lo tenía, vaya ganas de hacerlo todo deprisa. Así van las cosas, que el mundo le salió defectuoso -terremotos, volcanes, huracanes- y los hombres rebeldes y bobos. Se basan en historias inverosímiles, como, por ejemplo, la torre de Babel.

- ¡Eh! ¿Te apetece construir una torre? Va a ser bastante alta, es para ir a ver al tío que está hablando todo el día y no nos deja dormir, para darle un susto, ya sabes.
- ¡Me apunto! Si eso llamo a más gente, parece que la vamos a necesitar.


¡Y hale! Todos a construir la dichosa torre, sin grúas ni nada, a pulso, olé sus santos huevos. El caso es que iban ya por la exosfera cuando Dios se percató de una cosa recta que subía -no sean malpensados-, pensó que le iban a descubrir, se cabreó y derrumbó la torre que tanto esfuerzo, sudor, lágrimas, sangre y muertes les había costado y, para más inri, les cambió el idioma

. . .


Si es que suena a cachondeo, un monólogo de Luis Piedrahita solo que con cosas grandes. Él concluiría con uno de sus típicos finales, gracioso pero a la vez tierno. Pues bien, ya que empecé hablando de animales, terminaré con ellos.
Si yo fuese un animal sería un gato, mimoso y caprichoso; si Dios fuese un animal sería un ornitorrinco, todos hemos oído hablar de él pero nadie sabe cómo es; si Zapatero fuese un animal sería un avestruz, la cabeza bajo tierra en cuanto hay problemas, y si Luis Piedrahita fuese un animal... no sé cuál sería, pero uno realmente achuchable y, eso sí, con flequillo.
Falta algo, todo se mueve, todo se muere. Hace frío, cada vez más, la distancia entre nosotros, el roce de los años; algo se mueve, algo se muere.
Creí que estábamos en primavera pero ¡no! mis ventrículos se congelan y mi cuerpo tirita de frío. Quizás una mano cálida consiga derretir fortaleza de hielo tan sólida. Quizás su llama se apague en el intento. Quizás.
¿De qué sirven los lamentos? Solo son las palabras del alma y, todos lo sabemos, el alma cada vez más corrompida.
Hace tiempo que toso y escupo oscuridad, ¿moriré?
Moriremos todos.
Tengo frío y me rodea. El desasosiego me responde "ya no importa, ya no importas, estás perdida y te han perdido".

Ya no importa...

Amores drogados.

Venga va, echan otra de caos etílico, puestas en escena, pastillitas de colores y alucinaciones. Elefantes rosas, cómo no. Que sí, que la gente no sabe amar sin LSD en el corazón y sólo con una dosis de cannabis muestran su verdadero yo. Lo que son las plantas, hacen que la bella demuestre lo bestia que es, y que la bestiaparezca en realidad bella.
Cada día más personas cubren de suciedad el significado de la palabra amor, cada día infunden oscuridad en loste quiero que deberían ser solo signo de verdadero afecto, cariño, amor por la otra persona.
No, no, a mí no me contéis historias en las que cada frase empieza por un porque, a argumentos razonados no hay sentimiento que valga, porque el cerebro y el corazón tienden a no entenderse y, si se planea amar, se pierde todo.
Necesitan de sustancias para sacar sus verdaderas emociones, se construyen yos paralelos en un mundo de cristal.

La rosa en la urna.

Imposible que una flor permanezca viva sin oxígeno, sin vitalidad y sin luz, imposible que un sentimiento permanezca puro cuando se le obliga a nacer, se le fuerza a mantenerse y se utilizan colirios para provocar las lágrimas de tristeza cuando este se queda sin fuerzas.