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17 de enero de 2011

Ojos de cristal que no ven y tan sólo pretenden reflejar lo que ya existe en el mundo. Capas de hielo, corazas de frío, horror en la retina, aleteos silenciosos y un quejido ruinoso al rasgar la superficie de tu inerte e inanimada vida.

Día 16: Estás totalmente muerta para mí.

(y ni siquiera me importa)

16 de enero de 2011

Recompongo los pedazos y los vuelvo a colocar, posiciones diferentes para lograr nuevas formas, nuevos puntos de vista; retuerzo y amaso, el tiempo invertido me quema y me frustra no saber llegar a ninguna parte, rompo de nuevo y empiezo otra vez, me fuerzo y asfixio las horas, obligo al reloj a ajustarse a mi vida, obligo a la cama a no cicatrizar en mi piel, a mis párpados a no recordar las pestañas contrarias, a mi mente a no vagar por tierras oníricas lejanas, me desgasto adrede para lograr un ideal, ¿acaso no lo alcance? Mas no importa, es el ahínco con que lo intenté lo que interesa.

Supuestamente.


3 de enero de 2011

"Año nuevo, vida nueva" dicen algunos, como si en una madrugada de borrachera o de buen descanso fuese a cambiar su vida, su forma de pensar o el mundo y la sociedad que lo habita. Difícil lo veo, imposible no hay nada, y quizás existan quienes sean capaces de moldearse en milésimas de segundo. Yo no. Por eso yo voy a seguir siendo como soy, haciendo las cosas que me gustan, queriendo a quienes quiero (en todos los posibles sentidos de la conjugación verbal), porque así soy yo y, a quien no le guste, lo siento por él/ella. No pienso cambiar por nadie y, aquellos que me ven tan rara de un tiempo a esta parte quizás deban pensar que acaso no me vieron o quisieron ver.
Hasta siempre, yo no quiero ni pretendo mirar atrás. Ni tengo expectativas de que nadie lo haga, ni lo he pedido, así que el victimismo os lo guardáis en vuestro estómago, si luego lo queréis vomitar, hacedlo, pero que no salpique, gracias.

Día 15: Definitivamente me han decepcionado más que nadie. Quienes se creen los mejores. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.

26 de diciembre de 2010

La mejor Navidad de mi vida, aunque me faltó mi hermana. Porque son mis amigas, las quiero y también las necesitaba en un día así, para compartir con los seres queridos.
Y el año que viene se presenta bonito, muy bonito.
Gracias

Día 14: Porque ser feliz es... no recriminarte nada.

18 de diciembre de 2010

Llorar de vez en cuando no me hace más débil, me purga. Concentra todos los miedos, todo el dolor y los expulsa de forma líquida y salada fuera de mí. Darme cuenta de que estoy más sola, pero más a gusto conmigo misma no me hace daño. Al contrario, me quiero más que nunca, más de lo que en 18 años lo he hecho. Y, sí, ya sé que hay problemas más graves, mucha gente sufriendo de hambre y pobreza en todo el mundo, pero ahora mismo he de preocuparme por mí. Yo no puedo salvar el mundo sola, y, antes, he de salvarme a mí misma. Algo de lo que debería haberme dado cuenta hace bastante tiempo.

Para decir "yo te amo" primero hay que saber decir "yo".

Día 13: ¿A quién quieres más, a ti mismo o a un extraño?

10 de diciembre de 2010

Jugar con las cosas de mamá nunca era buena idea: siempre terminaba enfadada, con aquellas arrugas tan feas en su frente. Enfadar a mamá me ponía muy triste. Por eso, aquel día, después de embadurnarme con su pintalabios rojo -ése tan bonito que se ponía los domingos cuando paseaba con papá- me escondí asustada en mi habitación. El papel del baño no había borrado todo el carmín y el estropicio del lavabo era indescriptible. Comencé a llorar a gritos mientras me frotaba la cara para quitarme el colorado de las mejillas, pero cada vez que restregaba se hacía más grande la mancha, hasta acabar con toda la piel cubierta. Oí la puerta y me escondí con pánico dentro del armario. Seguí llorando, pero bajito, como si le llorase a las perchas. Mamá me llamaba, cada vez más preocupada, pero cuando entro al baño gritó. Entonces ya no me llamaba con angustia, si no con enfado en la voz.
Deseé desaparecer o hacerme invisible con todas mis fuerzas, cerré los ojos tan fuerte tan fuerte que veía galaxias en mis párpados. Pasó mucho tiempo, no recuerdo ni siquiera cuánto. Las piernas se me pusieron rígidas -mamá siempre decía que era porque estaban aburridas- y terminé por dormirme entre los vestidos.
Al despertar ya no sabía dónde estaba, no recordaba nada. Confusa, abrí la puerta del armario y la luz me cegó. A tientas salí de mi habitación y busqué a mamá. No estaba en el salón, ni en la cocina, ni en el despacho -y eso que se pasaba casi todas las tardes allí-. Subí a su habitación, pero tampoco estaba. Aunque la cama estaba deshecha, y ella también había manchado las sábanas con el rojo pigmento. Fui al baño, por si acaso estaba en la ducha y no me oía. Había muchísimo pintalabios por el suelo, aunque era más rojo que el de mamá. ¡Bien! Más colores que probar. ¡Ah, ahí estaba mamá! Lo sabía, dentro de la bañera no me habría oído. Pero no entendía por qué estaba todo el agua llena de carmín, estaba roja, rojísima. Y mamá se había dormido, y no se despertaba ni siquiera cuando la zarandeaba.



9 de diciembre de 2010


Puente perezoso, en el que me he reafirmado en esta nueva filosofía/psicología de vida. Ni auto destructiva como lo era antes, ni devota a mí misma. Bueno, igual lo último sí. Pero mejor, demasiados años sin quererme. Y, a pesar de llevar unas cuantas actualizaciones incendiarias, no, ni odio ni enfado se instalan en mi mente, tan solo indiferencia.
Sin embargo, no soy capaz de guardarme esta imagen.



Ahí queda eso.

Día 11: En el que no me sentí motivada por nada ni nadie.

7 de diciembre de 2010

My mind is so deep.

Nadie es quien para opinar o juzgar sobre vidas ajenas. "Yo soy yo y mis circunstancias", por lo tanto se asume la responsabilidad de las acciones propias, aunque haya personas que lo olviden. Que no es egoísmo, es amor propio, y elijo estar con quienes me aportan buenas cosas y no problemas constantes, rayadas mentales que ni siquiera me incumben y que no me metan en huertos que yo no he plantado. Sigo siendo un gato, y a quien no le guste, que se busque un perro baboso y sumiso.

Día 10: Un poco harta de todo, un mucho con ganas de nada.

1 de diciembre de 2010

Vender realidades paralelas a precio de fábrica y la verdadera subastarla, comenzando la puja en infinito. Desdoblarme y resguardarme tras mi grueso caparazón de hielo. Comienza diciembre y con él, la cuenta atrás. ¿Y para mí? Un enorme lienzo en blanco que rellenar.

Día 8: ¿Qué nos deparará el futuro? Nadie lo sabe, vivamos el presente pues es lo único seguro.

In December drinking horchata ~

30 de noviembre de 2010

La vida al borde del filo sin pensar que en un salto al vacío también flotas antes de perder la conciencia. Así me hallo, flotando, inerte, sin pensamientos, ni sentimientos. Sin culpa ni pena. Siempre tuve miedo a no sentir y lo cierto es que no recuerdo un período tan largo sin sentirme como una puta mierda, algo peor que el cieno y las bacterias que lo pululan. Por mucho que me pese, no quiero que se vaya.

Día 7: Ingravidez emocional o cómo permanecer impasible en un huracán.

28 de noviembre de 2010

Cuando creemos que los pensamientos de una persona hacia *inserte elemento de interés* jamás cambiarán y te das cuenta de que en realidad, bueno, el tiempo surte efecto en todo el mundo y en cada mente. Cuando te das cuenta de que tus propios pensamientos han cambiado. De que tu manera de ver el mundo y ver tu propia persona se ha vuelto más objetiva, más optimista y menos auto destructiva.
Entonces te das cuenta de que merece la pena.

Día 5: Mientras los perros verdes se alejan y mi cerebro fluye más deprisa en el día y despacio en la noche.

23 de noviembre de 2010

Hay veces que solo ante cafés, cenizas de cigarrillos y personas casi desconocidas se tiene la capacidad de sincerarse. Comprendiendo cosas que antes ni se me pasaban por la cabeza. Asimilando el lado positivo del egoísmo y mi individualidad. He hablado con personas con las que jamás creí poder mantener una conversación y he aborrecido tener que contestar a quienes creía eternos.
Algo está cambiando. Me dejaré llevar, ya que soy yo quien lo ha determinado (e impulsado).

Día 3: Un giro brusco de guión, era predecible.

21 de noviembre de 2010

Soledad aparente y auto impuesta, la sensación de que ya nada me importa, de que soy totalmente insensible a todo y todos los que me rodean. Ya nada me duele ni me hace llorar. Quizás es lo que siempre quise, aunque también lo que siempre odié y temí convertirme.

Día 1: De como me arranco la piel a mordiscos y la sustituyo por hojalata.

3 de julio de 2010

meZclas

Si me sueltas entre tanto viento, ¿cómo voy a continuar?
La música fluía por sus oídos en dirección a su cerebro. Fluía de sus ojos, mezclaba la voz dulce y las suaves palabras con la gente, se mezclaban y mecían como un mismo ser con la cadencia del sonido. El cielo ya no era gris si no azul, la masa que la rodeaba ya no eran anónimos, eran ella, fusionados por un motivo, un único objetivo: vivir.
No andaba, bailaba. No llegaba a tiempo por tonta, pero no le importaba perderlo -¿ganarlo?- si al fin era feliz. Dar vueltas, vueltas, vueltas, girar y girar entre la multitud y dejarse llevar, llevar por la corriente, llevar por el sonido y por ella misma, por sus sentimientos, sensaciones.

La última nota se quebró en el aire y ella respiró la nostalgia que dejó. Abrió los ojos. Volvía a ser la calle gris, mojada y triste, volvían a ser las personas que la atropellaban sin siquiera mirarla, el mismo cielo que se caía en pedacitos sobre su cara.
Dejó que se empapase su pelo, la pulmonía no le importaba siempre y cuando la habitación del hospital oliese amandarinas.