20 de diciembre de 2010

Actualidad deshonrosa/divagaciones varias.

Al igual que no puedo escuchar una canción que amo sin cantarla, no puedo escribir algo sin sentirlo.
Llevo 13 días de "progreso", con lo que no pretendía sentir, si no analizarme de forma objetiva o ser capaz de... más bien controlar mis pensamientos, o dejar las estelas de éstos al finalizar el día.
HAce tiempo que no escribo por arte, si es que acaso lo tuve alguna vez, hace tiempo que no quiero, ni siquiera sé si lo he hecho alguna vez. Sé que el mundo incluye tragedias mucho más intensas e importantes que la mía, o lo que para mí es mi propia tragedia. Pero es que llevo tanto tiempo sintiendo culpabilidad por cosas que ni siquiera puedo ni podré abarcar sola en toda mi vida, que... no puedo. Estoy tratando de controlar mis sensaciones. El agobio, la angustia, la culpabilidad punzante, el cansancio, la frustración y la impotencia. Estoy tratando de acercar mi horizonte y hacer mis miras más pequeñas, tratando de conformarme con mi mediocridad, no desanimarme con la visión de futuro que se me presenta, pero... ¿cómo voy a poder, cuando el presente está así?
Los valores están cada día más difusos y los límites apenas visibles. El gobierno es una burla, un chiste que lleva siglos impuesto, por la propia estupidez y maleabilidad del pueblo, que se empeña en pelearse entre sí en vez de encararse con quienes tienen el poder. Se hace oídos sordos a las peticiones racionales de la gente, se coloca a peleles en carteras que ni siquiera dominan, se sonríe y se es hipócrita desde el principio prometiendo imposibles y cumpliendo en negativo.
Me da asco.
Me apena decirlo, pero me da asco este país. Y me preguntan, ¿qué haces tu por tu país para sentirte orgullosa de él?
¿Qué puedo hacer cuando las libertades cada vez están más coartadas? El sistema educativo es una sátira y los estudiantes... en fin. Que conste que yo soy estudiante, pero si cada vez piden menos y enseñan la mitad de lo que piden (generalizo, he conocido y conozco profesores que son ejemplos dignos de la vocación por la enseñanza), dan más facilidades y... en fin. Más facilidades para aprobar, que conste, no para aprender ni saber pensar, eso es un peligro, según parece.

Considero que enseñar tiene que ser pura vocación. Si no, no lo hagas. No arruines la educación de cerebros en formación con un mal sistema docente. Por eso jamás seré profesora. Me da igual que la carrera que vaya a estudiar tenga pocas salidas más que ésa, no quiero serlo. He sufrido en mis propias carnes cómo un profesor no sabía dar clase y no podría cargar con el peso de conciencia si lo fuese para otra persona. Poco me importa que pertenezcas a un elemento del Estado, que seas funcionario, que sea un puesto estable con sueldo asegurado y vacaciones. Me da igual, y, seguramente diréis: "Ya me lo dirás cuando madures, niñata", o "Cuando estés necesitada vuelves y me lo dices". Me niego. A no ser que mi paciencia incremente, que soporte a los niños, que mi pánico a hablar en público y mi alergia a las tizas se vaya, NO, no seré profesora.
Ah, y no, no soy una estudiante modelo ni mucho menos. Sólo hay que ver el "bonito" año que estoy repitiendo. Simplemente me gustaría irme del instituto con la sensación de que he aprendido algo, algo que vaya a servirme de verdad en la vida, no haber pasado 6 ó 7 años en un recinto en lo que lo único que pretendían era tener controlados a unos adolescentes durante 6 horas, sin que puedan salir (para no molestar) y haciendo que memoricen y vomiten después en los exámenes, sin enseñar ni permitir que procesen la información.
Es la experiencia que me llevo.

Y por desgracia, se está trasladando a las universidades. Tenemos una mano en el hombro de forma constante, dejadnos crecer y darnos las hostias solos, aprender, ser adultos útiles, coño.

Así, ni personas de 40 años que se creen con las facultades suficientes para exigir respeto son adultos. Tan sólo unos niñatos más, bastante más arrugados y con la mente más desgastada, pero con el ego y la billetera más llena.

¿Y a qué viene todo esto?
A que quería ser capaz de escribir un texto bonito, de ésos que tienen palabras como "algodón", "gato", "dulce", "nube", etc., de ésos despreocupados, que hace siglos que no soy capaz de escribir.
Y termino hablando de cosas que se supone que no deberían preocuparme porque soy demasiado joven, demasiado ignorante, demasiado inexperta, o inconsciente, y no son de mi incumbencia.

Pero se olvidan, señores, que soy parte del futuro. Y que las generaciones que vienen por debajo dan bastante más lástima todavía.
Después pretenden que no me preocupe, que no me agobie y que no me angustie.

JA.

L. Vilda

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