19 de octubre de 2014

Lo cierto es que hacía mucho tiempo que había perdido la esperanza. Esperanza en poder querer a alguien, en que alguien me quisiera, en ser capaz de confiar, en poder hablar sin tapujos, poder entenderme con alguien.
También había perdido la esperanza contigo.
Y de repente el mundo cambia, al menos mi percepción de él. Por una persona. Y todo lo que pensaba que había perdido o no era capaz de tener está al alcance de mi mano. Tengo ganas de vivir, de hacer cosas, tengo ilusión. Hacía mucho que pensar en el futuro lo único que me provocaba era desánimo, agobio, porque básicamente no veía un futuro. Y ahora no sólo pienso en cómo será sino que me emociono al hacerlo.
Tal vez no te des cuenta de lo que haces por mí con el mero hecho de estar conmigo. Me daría miedo llegar a establecer una dependencia, pero no la hay. Y no es necesario que la haya.
He querido a otras personas, y va a sonar a tópico, pero esta vez es distinto. Cuando pienso en ti, en lo que tenemos, no me invade el nerviosismo típico, sino una tranquilidad absoluta, porque, te lo he dicho muchas veces pero nunca está de más, me calmas.

Me muero de ganas de poder estar tranquila todos los días.

Día 3: Echar de menos se me da mal y los domingos peor.

20 de septiembre de 2014

He cambiado tantas veces de piel que ya no sé cuál es la mía. Unas veces demasiado pequeña, otras demasiado rígida, otras demasiado dura o demasiado grande y yo demasiado poco para llevarla. Y con el eterno miedo al cambio y a lo que supone dejar ver lo que hay debajo. Si no estás cómoda en tu propia piel dónde vas a estarlo.
Tal vez ha llegado el momento de cambiar definitivamente, de arrancar a tiras esta piel que no es la mía y dejar al descubierto la carne viva, para que cicatrice y se forme, de una vez por todas, una piel ajustada a las formas y cicatrices de este cuerpo que es el mío, aceptando todo como es. Tanto lo feo como lo bonito y aprender a quererlo de igual forma.
Y si termino siendo un monstruo informe de carne putrefacta y piel demasiado frágil, demasiado translúcida... supongo que habrá quien acepte lo que ve y quien lo odie. Pero no tú. Son tus formas y es tu vida, eres tú quien debe cambiarla para adecuarla a ti, no a los demás.
Por una vez.

Día 2: Mudas de piel en los rincones. 
(has mirado en mi interior y sigues aquí. no sé si me asusta o simplemente me asusta que me haga feliz)(pero no te vayas)

27 de julio de 2014

¿Regreso?

Releyendo entradas pasadas me da por pensar que no he ganado nada, que sigo estancada. Pero en realidad en este año y mucho he aprendido cosas. Lo he pasado mal y sigo sin aprender otras, pero tiempo al tiempo, supongo.
Estoy intentando arriesgarme a confiar. Con el miedo persiguiéndome y acechando detrás de las esquinas, pero lo conseguiré, espero. Aunque sabiendo cómo soy en cuanto falle se jodió la cosa.
Y no pensaba que pudiese ser tan hija de puta, pero sorpresa. Y me va mejor, aunque todo el mundo diga que mi forma de relacionarme no es sana. Quien lo merece se queda, punto.
Tal vez escribir de nuevo me ayude a encaminarme.
Tal vez.

Día 1: Se me dan demasiado bien los comienzos y demasiado mal los finales.

16 de mayo de 2013

No dar nada y no recibir nada. Así es sencillo. Así cuando desapareces o desaparecen no te llevas nada, no echas de menos nada y ellos tampoco.
He hecho muchas cosas mal. He dado demasiado y he dejado que me den.
Ya he comprobado que las personas no se me dan bien. Estoy mejor sola. Así que voy a dejar de intentarlo de forma definitiva. Cuanto más intento relacionarme de forma sana, más me fuerzo y más me cuesta volver a salir. Hasta de mi propia habitación.
Si la solución es no dar nada de nuevo, pues ese es el camino que voy a tomar. No dar nada. Porque últimamente (ja) he dado mucho y no he recibido nada a cambio. Se supone que la amistad es eso: dar y recibir de forma abierta. Pero la verdad es que ya no creo demasiado en ese concepto. Y he creído en la amistad tanto, o he querido creer, que me he dormido muchas veces llorando, pensando en qué coño debo tener mal en la cabeza para que conmigo no funcione. Simplemente no funciona.
Es un alivio ser capaz de ver eso, aceptarlo y estar tranquila. Estar de acuerdo.
No es que vaya a suponer un cambio en mi actitud, pues va a ser lo mismo de siempre: colegueo puro y duro. Las pocas veces que he creído tener amistades me las han metido dobladas. Y yo también lo he hecho, supongo. No soy una santa y muchas veces no tengo en cuenta lo que puedan sentir las personas que me rodean porque simplemente no me doy cuenta de cómo funcionan y qué sentimientos tienen.
Lo correcto sería esforzarme. Pero ya no más.
Esto es más sencillo, más "liberador". Y me siento mejor conmigo misma no teniendo que depender de nadie y sin tener a nadie dependiente de mí.
Sé que en algún momento me echaré a llorar pensando que lo echo de menos, que me siento sola, que ojalá tuviese a alguien de confianza para contarle la mierda que llevo dentro. Pero en realidad jamás he tenido algo así. No he sido eso para nadie.
Mejor.

8 de mayo de 2013

El ciclo se repite, la misma mierda de siempre.
Si no le pones ganas, nadie lo hace. Si no buscas, no te buscan. Si desapareces, da igual.
En realidad se me acaban las ganas y las fuerzas. Y lo veo en perspectiva y, joder, tal vez yo he hecho lo mismo. Abrir los brazos a los nuevos y olvidar a los demás dando por hecho que van a estar allí. Pero lo he intentado. He sido la única que lo ha intentado.
Y veo que me pasa lo mismo.
Tengo ganas de irme. Y no volver, pero hay que volver.
No se me da bien buscar a las personas cuando las necesito. Igual es que es demasiado tarde y ya se sabe, cuanto más tarde más gilipolleces se piensan. O se deja que lleguen a la superficie.
Me gustaría que por una vez alguien dijese "hace mucho que no hablo con ella, voy a hacerlo".
Pero es imposible porque cada uno va a lo suyo y todo el mundo se olvida pronto de todos.
En realidad sólo me duele por determinadas personas que considero cercanas, lo suficiente como para haber hablado ya con ellas de esto precisamente.
No sé.
No sé nada, a decir verdad.
Y ya.

10 de abril de 2013

Necesito hablar con alguien pero en realidad tampoco tengo con quien. Y veo las relaciones perdidas y me pregunto qué podría hacer para que no fuese así. Las veo pendientes de un hilo y no lo entiendo. Pero si alguien no quiere que estés en su vida no tiene sentido tratar de intentarlo con todas tus fuerzas. Lo único que consigues es echar más y más mierda en el asunto.
No sé qué coño he hecho. Y sólo me gustaría saberlo, de forma razonable y sin gilipolleces, insultos e indirectas de por medio.
Y no sé con quién cojones hablar.

30 de marzo de 2013

Hace tiempo dije que iba a dejar de intentarlo. Que son dos quienes tienen que hacerlo funcionar, y si una se empeña en joderlo todo, ¿de qué sirve? No voy a esforzarme en mantener una amistad con alguien que lo único que pretende es hundirme.
Que te jodan.