Me espera otra noche de insomnio, escuchando música, reprochándome todo lo hecho y lo que haré, porque seguramente vuelva a errar. Realmente hay veces que lo único a lo que aspiro es a huir, extender estas alas imaginarias pero que siento, y que me agobian al presionar contra las paredes y no poder salir. Sin embargo, al mismo tiempo que esta asfixia me inunda, aterrorizada me hallo ante el mundo exterior, ante la incertidumbre de si sabré mantener el vuelo o caeré por mi propio peso.
Ni siquiera sé si será suficiente el ansia que tengo que escapar de este agujero, de todo el mundo que me rodea y comenzar de nuevo, no sé si será suficiente para dejar atrás el miedo. Quizás es este mismo agujero y estos problemas los que me mantienen viva, los que no impiden que me hunda en la mugre pero que me mantienen a ras del suelo.
¿A qué he de aspirar? ¿Quedarme en este estado? ¿Romper con todo y huir?
No lo sé, no lo sé, hacía demasiado que no pensaba en mí, en mis intereses. Mis intereses, ¿se puede saber cuáles son? Ni yo misma lo sé y parece que absolutamente todo el mundo que no sea mi propia persona lo sepa, quizás es que soy lo más ignorante que existe para no ser capaz de saber qué es lo que me conviene para labrar mi propio futuro.
Porque al final solo quedo yo, primera persona de singular. Solo yo.
No depender de nadie, no depender de nadie. El caso es que siempre he sido independiente. SIEMPRE.
¿Qué ha cambiado y no he sido capaz de ver? Heme aquí, ciega ante todo. ¿Ciega o cegada?
No lo sé, no.lo.sé, nolosé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario