Llorar de vez en cuando no me hace más débil, me purga. Concentra todos los miedos, todo el dolor y los expulsa de forma líquida y salada fuera de mí. Darme cuenta de que estoy más sola, pero más a gusto conmigo misma no me hace daño. Al contrario, me quiero más que nunca, más de lo que en 18 años lo he hecho. Y, sí, ya sé que hay problemas más graves, mucha gente sufriendo de hambre y pobreza en todo el mundo, pero ahora mismo he de preocuparme por mí. Yo no puedo salvar el mundo sola, y, antes, he de salvarme a mí misma. Algo de lo que debería haberme dado cuenta hace bastante tiempo.
Para decir "yo te amo" primero hay que saber decir "yo".
Día 13: ¿A quién quieres más, a ti mismo o a un extraño?
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