Sentirse pájaro, sentirse aire, sentirse humo, sentirse nada.
Soy un gato que bebe su leche, ahora un anciano que juega con su nieta, ahora un bebé que acaba de nacer.
Sentirse nube, sentirse lluvia, sentirse nieve y luego granizo.
Puedo ser aquel que ha muerto, el asesino que limpia su cuchillo y aquellos que sufren la pérdida. Puedo ser la lágrima que cae o la carcajada que flota.
Sentirse llanto, sentirse beso, sentirse risa.
Ahora soy el corazón que late por impulso, con un ritmo acelerado por amor; el corazón que acalla sus latidos, ya que la muerte caprichosa ha aferrado su oscura mano a sus ventrículos.
Sentirse niño, sentirse adulto, sentirse anciano, sentirse nadie.
No quiero ser aquello que soy, la mitad de algo; no quiero ser aquello que soy, intentando definir un estado de ánimo.
Sentirse música, sentirse euforia...
Sentir y punto.
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