Y lo vas a estar toda tu vida, porque nunca le has importado a nadie lo suficiente y nunca te ha importado nadie lo suficiente como para confiar a ciegas. Confías y a la vez no. Nunca puedes hablar. Nunca puedes ser tú. ¿Acaso sabes quién eres? Una manta de retales.
Eres desecho.
Mierda pura y solitaria.
Nunca nada dura demasiado. Y pensaste que sería distinto esta vez. Ingenua. La gente no cambia. Y no puedes querer de verdad pretendiendo que te quieran.
Y estás sola.
Aunque no lo quieras ni quieras creerlo. No eres suficiente.
No eres nada especial por lo que arriesgarse.
Y estás podrida por dentro. Nadie quiere algo podrido.
Date cuenta. Afronta tu soledad.
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