Es curioso cómo funcionan las personas. En un fin de semana todo el dolor y el miedo de las dos semanas anteriores se ha esfumado, dejando paso a una sensación de... flotabilidad. Estoy segura de que un poco más y
podría volar. Feliz es la palabra. Y con el miedo de estropearlo todo mordiéndome las orejas.
Día 18: (ronroneo de gato)
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