9 de diciembre de 2010


Puente perezoso, en el que me he reafirmado en esta nueva filosofía/psicología de vida. Ni auto destructiva como lo era antes, ni devota a mí misma. Bueno, igual lo último sí. Pero mejor, demasiados años sin quererme. Y, a pesar de llevar unas cuantas actualizaciones incendiarias, no, ni odio ni enfado se instalan en mi mente, tan solo indiferencia.
Sin embargo, no soy capaz de guardarme esta imagen.



Ahí queda eso.

Día 11: En el que no me sentí motivada por nada ni nadie.

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