3 de julio de 2010

Entes cavernarios.

¡Es increíble!
Cómo somos los humanos, qué volubles y cambiantes, facilmente dirigibles hacia un fin u otro.
Zoon politikon, nos describió Aristóteles en su momento, y nada puede ser más cierto. La necesidad de sociabilización es poderosa y ningún humano se puede resistir a esos instintos primarios, mantenerse en unidad para permanecer seguros.
No es necesario una carrera en Antropología para darse cuenta, sobretodo cuando ciertos seres poco evolucionados todavía siguen pendientes de esa sociedad de grupo -manadas de cabestros, uuh- y siguen entonando los himnos propios de su cueva, constituídos principalmente por ruidos guturales, con alguna que otra palabra aprendida por el contacto con personas civilizadas.
El problema es que estos seres cavernarios no se encuentran precisamente en la Edad de Hierro, sino que campan a sus anchas por el s.XXI como si de seres racionales se trataran, cuando en realidad son reductos de un tiempo pasado, desfases históricos.

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