La carne golpeó con fuerza en la pared. Sintió cómo la sangre se agolpaba dolorosamente en el hombro. Semi-inconsciente, entendió las últimas palabras "...joder! ¡Eres una jodida puta! ¡Tu vida es mía, no eres nadie! Así que portate bien, no quiero matarte."
-pum-
A solas en la habitación y dolorida se arrastró hacia la oscura cama. Sentía latir todo su ser. Los accesos de náusea hacían que su cuerpo se estremeciese con violencia. Le ardían las entrañas y, sin embargo, sus ojos, aunque febriles, se hallaban secos. Había aprendido que las lágrimas no servían de nada, solo un dolor de cabeza que lo empeoraba todo. "Cálmate, cálmate, cálmate..." Incluso ese tantra que se repetía a todas horas le hacía daño. Trató de respirar hondo, intentando no sufrir en el proceso. Fue en vano.
Se dijo que esto era solo una -cruel- prueba, que debía superar con la cabeza alta. Al fin, lágrimas saladas acudieron a sus ojos y, exhausta, cayó desmayada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario