3 de noviembre de 2011

Antes sabía dirigir mis sentimientos. Obligarlos. Reprimirlos. O exaltarlos. ¿Y ahora? ¿He perdido esa capacidad?
Quizás es que ya ni siquiera sé sentir.

Día 20: Un maldito témpano de hielo que no se derrite con nada.

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