Te abandonas y dejas que el peso de tu cuerpo te lleve hasta el fondo, para descansar junto a las criaturas de las profundidades, tus monstruos marinos, tus miedos. Y, a no ser que una sirena piadosa extienda sus brazos para cogerte y llevarte a la superficie, estás perdido.
Desperté empapada en sudor. Notaba cómo las sábanas se pegaban desagradablemente a mi piel. Aspiré aire varias veces, rápidamente, para asegurarme de que había escapado de la asfixia y de aquel océano de angustia. El oxígeno invadió mis pulmones de forma deliciosa y, ya tranquila, me tumbé de nuevo en el colchón. La oscuridad me rodeaba, contribuyendo en un principio a la sensación de seguir todavía en las profundidades, relajándome después. Cuando mis ojos se acostumbraron a la penumbra, miré a mi alrededor.
Las literas se hallaban ocupadas, pequeños bultos que subían y bajaban lentamente, el susurro de una decena de respiraciones descompasadas y la atmósfera del sueño plácido llenando la habitación.
No pertenecía a ese lugar, una insomne entre durmientes.
Resoplé y traté de averiguar la hora que era. Aún no había amanecido, por lo que me quedaban unas cuantas horas de aburrida espera.
Coloqué las manos sobre mi abdomen, respirando hondo, y me dispuse a realizar la actividad que me entretenía cada noche desde hacía tantos años: buscar formas en la oscuridad. Lo sé, pura diversión. Pero en aquellas ocasiones la imaginación era lo único que me quedaba.
Tras unos minutos con los ojos fijos, parpadeando lo menos posible, comenzaban a formarse figuras, casi siempre aterradoras.
El morbo del miedo supongo.
Sin embargo esa madrugada no se dignaban a aparecer, y mi aburrimiento era mortal.
"¿Cuándo diablos va a amanecer? Sol, maldito bastardo, sal de una vez" pensé frunciendo el ceño. Entonces recordé lo que ocurriría cuando amaneciese. El día que era. Por un momento me quedé helada, y al siguiente mi sangre comenzó a hervir.
18. Cumplía 18 años y salía de allí.
:) Precioso texto sobre en análisis de tus emociones de un instante tan pequeño.
ResponderEliminarEscribes genial.
Un besito!